Así nació la idea del bombardero estratégico nuclear Convair X-6 Crusader (NB-36H),
un avión experimental que nunca llegó a buen puerto pero que se
proyectó con muchas ganas. Nos encontramos en el 46, la Segunda Guerra
Mundial ha terminado, los nazis y los japoneses ya no son una amenaza,
ahora Stalin es el demonio a combatir. Por su parte, el dictador
soviético, que verdaderamente era una mala bestia, hacía todo lo que
podía por tener más armas que sus odiados “amigos” americanos y ya se
encontraba en el camino de iniciar la carrera de armamentos nucleares. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos inició por entonces el proyecto NEPA,
Nuclear Energy for the Propulsion of Aircraft, dedicando grandes
esfuerzos en el desarrollo de diversos aviones capaces de alimentarse a
través de un reactor de fisión. Pero el asunto de la
propulsión no dejaba de ser secundario, algo tan importante como eso
también se estudió: la capacidad de una nave de sobrevivir a la
radiación generada por el propio reactor. Se construyó un abigarrado
prototipo, fascinante y complejísimo que, tras muchos problemas,
rediseños y adaptaciones, logró contar con un reactor de fisión
refrigerado por aire con una capacidad de producción energética de 1.000
kilowatios. Naturalmente, ese reactor no alimentaba la propulsión,
todavía no se había llegado a eso y, en realidad, nunca se llegaría,
pero en la idea de los ingenieros estaba el utilizarlo como prototipo
con el que investigar los problemas de la radiación en aviones
nucleares, lo de la propulsión se suponía que llegaría más tarde. El
NB-36H realizó casi cincuenta vuelos de prueba entre el 55 y el 57, pero las cosas nunca fueron sencillas, se localizaron gran número de problemas y, a causa de ello, se decidió abandonar el desarrollo de tales aparatos. Naturalmente, a los soviéticos se les metió en la cabeza una idea similar, llegando a experimentar con su Tupolev Tu-119 la tecnología de reactores de fisión aplicada a bombarderos allá por los años sesenta. Todas aquellas aventuras
nacieron ya muertas, por fortuna. Otros pájaros mortales iban a superar
con creces cualquier cosa que un bombardero estratégico pudiera hacer,
habían nacido los ICBM, misiles intercontinentales que supusieron la peor pesadilla de la Guerra Fría.
–> Quiero agradecer a Ambrosio su ayuda a la hora de localizar material para este artículo.
En este gráfico puede observarse el reactor de fisión que portaba el Convair NB-36 H. (Dibujo de planta del avión obra de Mike Wagnon):
Fotografía del reactor de fisión del NB-36H:
El NB-36H en vuelo. Nótese el curioso símbolo de peligro por radiación en el plano de cola:
Tupolev Tu-119, mostrando la localización de su reactor de fisión:
Si el proyecto de avión nuclear hubiera llegado a buen término, el reactor de fisión hubiera alimentado cuatro propulsores tal y como se muestra es esta recreación:
Aunque el proyecto no terminó con buen pie, no se dejó de pensar en
nuevas propuestas de aviones nucleares, como la nunca realizada idea del NX-2.
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Me gustaría saber de dónde sacas estos artículos tan interesantes, jajaja.
ResponderEliminarUn saludo
Veras querido Sr. Pablo R tengo a un genio en mi clase que me da inspiracion a querer superarle en un solo y pequeño aspecto y este es el blog entonces me esfuerzo buscando curiosidades y demas cosas extrañas como estas.
EliminarPD: Le ruego perdone mis errores gramaticales y de ortografia.
Atte. Guido Lucio Fiappi Dovao