2/02/2012

Los coches con pila de hidrógeno aguantan el 'tirón' de los eléctricos

Mientras los ayuntamientos que participan el Plan Movele están aprobando -o lo han hecho ya- los presupuestos necesarios para la instalación de puntos de recarga para coches eléctricos en la ciudad, parece estar pasando desapercibida la opción de la pila de hidrógeno, que evitaría estas inversiones y que ofrece los mismos resultados en cuanto a emisiones, tanto en CO2, como en gases contaminantes y ruidos. Y es que el coche eléctrico puro está eclipsando las posibilidades del hidrógeno para generar energía eléctrica que impulse los vehículos.

Durante mucho tiempo, se ha considerado a la pila de hidrógeno como la mejor solución para llegar al automóvil de emisiones cero pero los poderes públicos parecen haberse decantado por el coche eléctrico puro. No obstante, hay países que no se han olvidado de esta opción. Y no sólo Noruega que dispone ya de una red de estaciones de servicio en las que se puede repostar hidrógeno, sino también en China, Estados Unidos, Alemania y España.

Y es que el Ministerio de Industria ha copatrocinado con la empresa de distribución Boyacá el desarrollo de un vehículo de transporte que utilice esta tecnología para realizar tareas de reparto nocturno en las ciudades, sin ruidos y emisiones. En este trabajo han contado como socios tecnológicos con la empresa española Besel -concretamente con su división Beselectric- y con Hispano Carrocera, la filial española del fabricantes indio Tata que está especializada en autobuses y autocares.

Se trata de un vehículo impulsado por un motor eléctrico, con una capacidad de carga de 700 kilos y una autonomía de más de 180 km, que puede alcanzar velocidades de hasta 40 kilómetros por hora. De esa autonomía mínima prevista, 40 kilómetros los aseguran la carga de las baterías, y los 140 restantes, se recorren gracias a la energía generada por la pila de hidrógeno que lleva el coche utilizando los 1,8 kilos de hidrógeno comprimido acumulados en el depósito. La recarga de las baterías, si se hace utilizando la corriente normal, necesitaría unas cuatro horas, pero el depósito del hidrógeno apenas necesita cinco minutos para ser rellenado.

En la actualidad, en España, el kilo de hidrógeno tiene un precio de 12 euros. Los 100 kilómetros que con esta cantidad de hidrógeno puede recorrer el Tata Ace con pila de combustible, tendrían un coste de sólo nueve (un 30% más) empleando el motor diésel que normalmente monta. Pero hay que tener en cuenta que el hidrógeno en España tiene uso fuera de la industria petroquímica. Por parte de Shell, Total y Linde, involucradas en el programa por el Gobierno alemán, se calcula que este precio podría reducirse seis euros en 2015, una vez el hidrógeno salga de las miniplantas que se instalarán en sus estaciones de servicio.

Pero además, hay que valorar sobre todo que, en 5.000 kilómetros, evitará unas emisiones de 0,975 toneladas anuales de CO2, suponiendo una producción de hidrógeno con energías renovables, y de 0,357 toneladas anuales de CO2 si el hidrógeno se genera por otros medios.

Poner a punto el vehículo ha necesitado dos años de estudio. Ahora depende de que pueda crearse una demanda de este vehículo, más allá de la la propia empresa de distribución Boyacá, promotora del mismo. Una versión eléctrica pura del mismo está incluida en el Plan Movele.

Hidrógeno, ¿si o no?

Autonomía. En algunos prototipos se acerca ya a los 500 kilómetros con un tiempo de repostaje de seis minutos.

Infraestructura. Pueden aprovecharse las actuales estaciones de servicio para instalar plantas de producción de hidrógeno comprimido alimentadas por paneles solares. No necesitaría otro tipo de instalaciones.

Eficiencia. Hasta ahora, la energía consumida para recorrer un kilómetro con esta tecnología es menor que la que necesita un coche eléctrico puro.

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